lunes, 30 de julio de 2012

La dificultad de falsificar la telemetría de las misiones Apollo

Antena de seguimiento de Robledo de Chavela (Madrid), que formaba parte de la red MSFN durante las misiones Apollo Las fotografías y los vídeos no son la única prueba fehaciente de las misiones Apollo. De hecho, la telemetría de la nave (es decir, los datos y las conversaciones emitidos por su sistema de comunicaciones) era captada por miles de radioaficionados que siguieron el desarrollo de cada misión con su propio aparato de radio. Para ello, debían apuntar su antena (que debía tener, al menos, tres metros de diámetro) de forma exacta al lugar del cielo en el que se encontraba la nave espacial, que emitía en un frecuencia cercana a los 2270 Mhz (banda S de UHF). Como ejemplo, se puede leer el relato del radioaficionado Sven Grahn sobre su seguimiento del Apollo 17 mediante este método, en 1972.
Los conspiracionistas afirman que la telemetría era falsificada con un satélite de la NASA que orbitaba alrededor de la Tierra (el TETR-A). Esta idea es sencillamente falsa. Si hubiera sido así, los radioaficionados y los equipos de las antenas de seguimiento se hubieran dado cuenta de ello, ya que los satélites artificiales cercanos a la Tierra completan una órbita en (como mínimo) unos 90 minutos. Es decir, cruzan el cielo muy rápidamente, mientras que la trayectoria de una misión lunar hace que la variación de la posición de la nave en el cielo no sea muy grande durante el viaje.
La organización encargada de recibir la telemetría de las naves Apollo era la MSFN (Manned Space Flight Network, o Red de Vuelos Espaciales Tripulados), cuya red de radiotelescopios, antenas, barcos y aviones repartidos por el mundo (para permitir un seguimiento continuo) permitían a la NASA disponer en todo momento de la información en el MCC (Mission Control Center). El sistema de la MSFN era tan preciso que era capaz de detectar el más mínimo movimiento de la nave durante su vuelo (incluso detectaban el ligero movimiento que se producía cuando los astronautas expulsaban los desperdicios al espacio) gracias al efecto Doppler (el cambio en la frecuencia de onda como consecuencia del movimiento relativo de la nave con respecto a la Tierra). Los técnicos y científicos que trabajaban en la MSFN por todo el mundo (que no pertenecían a la NASA) no detectaron ninguna anomalía en la señal recibida.

Mike Dinn es un científico australiano ya retirado que trabajaba en aquella época en el radiotelescopio cercano a Canberra (Australia) que siguió desde allí las misiones Apollo como parte de la MSFN. Éste es su testimonio respecto a este tema:

« ...es la primera vez que tengo noticia de que la telemetría debería haber sido falsificada de alguna complicada manera porque, si no, los radiotelescopios no hubieran recibido ninguna señal, o hubieran recibido una desde órbita baja terrestre (de alguna manera).
Pero hay un argumento mejor y más pertinente sobre la telemetría. Existía una red de seguimiento mundial que proporcionaba comunicaciones entre los diversos componentes de las misiones Apollo y, aunque las personas involucradas en este apartado eran pagadas por el proyecto, no eran empleados del gobierno norteamericano, y ni siquiera eran ciudadanos estadounidenses. Por lo tanto, deberían haber formado parte de la conspiración o haber ingresado en ella.
Como yo era un ciudadano australiano empleado por el gobierno de mi país como responsable de las operaciones en el principal lugar de seguimiento en Australia, cercano a Canberra, puedo asegurar desde el punto de vista científico-ingenieril que apuntamos nuestra antena a la trayectoria hacia la Luna, a la órbita lunar y a la superficie, y transmitimos y recibimos señales de radio que contenían órdenes, telemetría e imágenes, así como información del vuelo obtenida de los ángulos de las antenas, de la variación de la frecuencia (efecto Doppler) y del retardo en la comunicación entre tierra y la nave. Imposible de falsificar. » (Testimonio citado con autorización.)

Es decir, para engañar a los cualificados empleados de la MSFN, la NASA tenía que haber mandado por lo menos una nave durante cada misión a la Luna (con la misma trayectoria de las misiones Apollo, incluyendo su alunizaje en el lugar exacto y posterior regreso) para simular la telemetría y todas las conversaciones de los astronautas. Al mismo tiempo, esa nave debería estar emitiendo todos los datos y vídeos de la misión en tiempo real. Esta última afirmación es insostenible, teniendo en cuenta la completa falta de pruebas para defenderla.
De todas formas, si la NASA era capaz de realizar un alunizaje (y posterior regreso) no tripulado, los inconvenientes para hacerlo con una nave tripulada no eran mucho mayores, por lo que no tiene sentido arriesgarse a realizar un fraude tan grande (con las consecuencias que ello tendría) pudiendo llevar a cabo una misión verdadera.
Por otro lado, es bastante estúpido pensar que los trabajadores de la MSFN (miles de personas en todo el mundo), que no son norteamericanos ni tienen ningún lazo con la NASA ni ningún motivo o justificación para mantener el secreto, forman parte de una gran conspiración.
Cabe también mencionar que la Unión Soviética seguía mediante sus antenas de radio las misiones Apollo, y para ellos hubiera sido un éxito propagandístico sin precedentes el hecho de desvelar al resto del mundo un montaje de estas características. Sin embargo, los soviéticos tampoco encontraron ninguna anomalía.

Por supuesto, el seguimiento de los aficionados no se limitaba a la radio, muchos astrónomos observaron y fotografiaron las naves Apollo en sus viajes a la Luna. Puede encontrarse una recopilación de estas imágenes en Telescopic Tracking of the Apollo Lunar Missions. Éste es, como ejemplo, el testimonio de Bruno Stanek, matemático suizo y astrónomo aficionado, publicado en el periódico The Birmingham News:

« En 1969/70, cuando era profesor en el Instituto Suizo de Tecnología (mucho antes de la era del PC...), resolví la solución del problema de los tres cuerpos por placer personal en nuestro ordenador CDC 1604: añadiendo los datos del momento de despegue y llegada, la altura orbital y la inclinación de las respectivas órbitas de la nave alrededor de la Tierra y en su camino hacia la Luna, y los nodos aproximados (en realidad éstos eran determinados con precisión matemáticamente, porque yo no los obtuve de las publicaciones habituales de la NASA). Obteniendo la posición x,y,z en intervalos de cinco minutos, transformé éstos a coordenadas ecuatoriales, además de coordenadas topocéntricas astronómicas y proporcioné la información a astrónomos aficionados bien equipados. Recuerdo haber mencionado mi "proyecto" durante una de mis retransmisiones en directo sobre el Apollo en la televisión nacional suiza y me llegaron dos respuestas prometedoras. Una era de un tal señor Seiler en la vecina Bavaria (Alemania) cerca de Munich que tomó astrofotografías con un telescopio de 0'5 metros. Tuvo éxito: su fotografía de larga exposición no sólo mostraba a la nave Apollo (formada por el módulo lunar y el módulo de comando, LM-CSM) en el lugar adecuado, ¡sino que incluso el vector velocidad resultó estar en la misma dirección que la traza de la nave en la fotografía! »

Puede profundizar sobre el seguimiento de los vuelos lunares en el libro Tracking Apollo to the Moon, de Hamish Lindsay (Springer-Verlag, 2001).